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Porfiria variegata
Es una porfiria hepática aguda poco frecuente caracterizada por ataques neuroviscerales y/o lesiones cutáneas.
ORPHA:79473
Su prevalencia es de alrededor de 1/330.000 en Europa. En Sudáfrica, la prevalencia es mucho mayor debido a un efecto fundador.
La enfermedad suele manifestarse después de la pubertad y afecta predominantemente a las mujeres. En el 60% de los casos, los únicos síntomas son lesiones cutáneas debidas a la fotosensibilidad (fotodermatitis ampollosa). Éstas aparecen predominantemente en zonas expuestas al sol (manos, cara) y se caracterizan por la presencia de ampollas más o menos dolorosas que suelen dejar cicatrices hiperpigmentadas. En el 20% de los casos, los pacientes presentan tanto lesiones cutáneas como ataques neuroviscerales. Por último, el 20% restante de los pacientes presenta únicamente ataques neuroviscerales que pueden durar varias semanas y que se manifiestan con dolor abdominal intenso, trastornos neurológicos y alteraciones psicológicas. El dolor abdominal se asocia muy a menudo a lumbalgia que se irradia a las piernas, con náuseas, vómitos y estreñimiento intenso. Los trastornos psicológicos son variables e incluyen irritabilidad, sensibilidad emocional, trastorno depresivo, ansiedad y, menos frecuentemente, alucinaciones auditivas o visuales, desorientación y confusión mental. Las manifestaciones neurológicas pueden afectar tanto al sistema nervioso central como al periférico (mialgia, paresia, parálisis flácida ascendente de las extremidades o convulsiones), y pueden derivar en complicaciones graves como la parálisis motora. La taquicardia y la hiponatremia son comunes durante los ataques. Los episodios suelen estar desencadenados por factores exógenos (fármacos porfirinógenos, alcohol, infecciones, dieta hipocalórica, estrés) y/o por factores endógenos (hormonales, asociados al ciclo menstrual).
La porfiria variegata (VP) está causada por una deficiencia de la coproporfirinógeno oxidasa (PPOX, la penúltima enzima en la vía de biosíntesis del hemo), que conduce a un acúmulo de porfirinas y de sus precursores (ácido delta aminolevulínico, ALA, y porfobilinógeno, PBG) en el hígado. La deficiencia enzimática se debe a mutaciones en el gen PPOX (NM_000309.5) que codifica la PPOX.
El diagnóstico se basa en la detección de concentraciones significativamente elevadas de PBG (patognomónico de ataques de porfiria aguda) y de ALA en la orina, y en el déficit de actividad enzimática de PPOX en los linfocitos circulantes. La identificación de una mutación causal del gen PPOX confirma el diagnóstico.
El diagnóstico diferencial incluye la porfiria aguda intermitente y, en particular, la porfiria cutánea tardía. La presencia de un pico fluorométrico (626-628 nm) en plasma es patognomónica y permite un diagnóstico definitivo de la porfiria variegata frente a la porfiria cutánea tardía.
El diagnóstico prenatal puede ofrecerse a familias con riesgo de porfiria variegata homocigótica.
La transmisión es autosómica dominante y la penetrancia es incompleta. Debe proporcionarse consejo genético a los pacientes y a sus familiares, e informar de que el riesgo de transmitir la enfermedad a la descendencia es del 50% en cada embarazo.
Los ataques agudos deben considerarse urgencias médicas y tratarse mediante inyección de hemina humana y/o perfusión de carbohidratos. El tratamiento incluye la eliminación de uno o más desencadenantes, el alivio del dolor (opioides), de los vómitos y de la ansiedad, y la prevención de los episodios (evitación de los desencadenantes, en particular de los fármacos). La flebotomía y la cloroquina no son eficaces para tratar los signos cutáneos. Las microflebotomías resultan beneficiosas en algunos pacientes. Es esencial proteger la piel de la exposición a la luz. En el caso de anemia sintomática por deficiencia de hierro, es probable que los suplementos de hierro provoquen un brote cutáneo, por lo que deberán administrarse preferentemente por vía intravenosa.
Gracias al diagnóstico y tratamiento precoces, los pronósticos fatales de los ataques agudos son excepcionales. La enfermedad rara vez es progresiva. Sin embargo, la PV es un factor de riesgo para el desarrollo a largo plazo de carcinoma hepatocelular e insuficiencia renal crónica, por lo que se debe realizar un seguimiento anual para la detección de estas complicaciones crónicas.
Última actualización: marzo 2024 - Revisores expertos: Dr Neila TALBI | MetabERN*
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