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Porfiria eritropoyética congénita
Es una porfiria eritropoyética poco frecuente caracterizada por fotodermatosis no fotoalgésica, polimórfica y mutilante muy grave.
ORPHA:79277
Desde su descripción a finales del siglo XIX, se han publicado alrededor de 220 casos de porfiria eritropoyética congénita (PEC) en la literatura.
Con frecuencia, la enfermedad se manifiesta desde el nacimiento con fotosensibilidad cutánea mutilante extremadamente grave, a veces revelada por la fototerapia utilizada para el tratamiento de la ictericia neonatal. Los síntomas principales incluyen lesiones cutáneas ampollosas y rápidamente erosivas en superficies fotoexpuestas (manos, cara, pies), que pueden progresar hasta lesiones mutilantes y cicatrices retráctiles discapacitantes. La hipertricosis es común. La orina suele ser de color rosado a rojo oscuro y mancha el pañal de los bebés afectados. En las formas graves, los pacientes presentan hemólisis más o menos intensa y pueden manifestar una esplenomegalia importante asociada a anemia hemolítica. La afectación ósea es incesante, con rarefacción de la arquitectura y riesgo de múltiples fracturas.
La PEC está causada por una deficiencia de uroporfirinógeno sintasa (UROS, la cuarta enzima en la vía de biosíntesis del hemo), que conduce a un acúmulo masivo de porfirinas isoméricas de tipo I (uro- y coproporfirinas) en la médula ósea. La deficiencia enzimática se debe a mutaciones en el gen UROS (NM_000375.3), que codifica la UROS. La identificación de mutaciones clasificadas como "graves" o "moderadas" ha permitido establecer un cierto grado de correlación genotipo-fenotipo. En el 50% de los casos está presente la mutación "grave" C73R.
El diagnóstico se realiza fácilmente basándose en la evidencia de un acúmulo masivo de porfirinas isoméricas tipo I en orina y sangre. La detección de la deficiencia de UROS en los eritrocitos y la identificación de mutaciones causantes en el gen UROS confirman el diagnóstico.
El diagnóstico diferencial incluye la porfiria hepatoeritropoyética, la porfiria cutánea tarda, las porfirias hepáticas agudas con manifestaciones cutáneas y la epidermólisis ampollosa.
En familias de riesgo, el diagnóstico prenatal es posible mediante el análisis en líquido amniótico, la determinación de actividad enzimática de UROS y/o el análisis genético en células de líquido amniótico.
El patrón de herencia es autosómico recesivo. Debe ofrecerse consejo genético a las parejas en riesgo (aquellas en las que ambos individuos son portadores de una variante patogénica en heterocigosis) e informar de que la probabilidad de tener un descendiente afecto es del 25% en cada embarazo.
Es imprescindible implementar medidas preventivas de fotoprotección intensa para evitar las lesiones cutáneas y su agravamiento incorporando las medidas propuestas para la protoporfiria eritropoyética. El riesgo de infección de la lesión es constante pero, por lo general, se controla mediante terapia antibiótica. La anemia hemolítica, el secuestro esplénico y la trombocitopenia caracterizan la gravedad de la enfermedad, que suele requerir transfusiones de sangre recurrentes que conllevan una sobrecarga de hierro asociada, a menudo difícil de controlar. En muchos de los casos es preciso realizar una esplenectomía. En formas moderadas de PEC, la depleción de hierro mediante una flebotomía cuidadosa ha demostrado ser eficaz en algunos casos y podría ser una opción de tratamiento de apoyo de por vida, con diversos grados de aceptación por parte de los pacientes y de sus familiares. El alotrasplante de médula ósea sigue siendo el tratamiento curativo de elección para la PEC, con resultados muy satisfactorios que incluyen la remisión de la anemia hemolítica y la curación de las lesiones cutáneas.
En las formas graves, el pronóstico está dominado por la anemia hemolítica y, principalmente, por la trombocitopenia, que puede reducir considerablemente la esperanza de vida de los pacientes. Las fracturas múltiples a menudo provocan discapacidad motora. Para el tratamiento de la PEC, hay un proyecto en curso de terapia génica ex vivo basado en el uso de células de médula ósea.
Última actualización: marzo 2024 - Revisores expertos: Dr Neila TALBI | MetabERN*
: producido/avalado por ERN(s)
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