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Síndrome de deficiencia del transportador de glucosa tipo 1 clásico
Es un error congénito del metabolismo poco frecuente caracterizado por encefalopatía debida a un transporte deficiente de glucosa a las neuronas. Las manifestaciones clínicas más frecuentes son epilepsia, discapacidad intelectual y trastornos del movimiento.
ORPHA:71277
Nivel de clasificación: Trastorno
- Enfermedad de De Vivo
- Síndrome de deficiencia de GLUT1 clásico
- Encefalopatía por deficiencia de GLUT1
Fuente: ID PubMed 20301603
Prevalencia: 1-9 / 1 000 000
Herencia: Autosómica dominante, Autosómica recesiva
Edad de inicio o aparición: Lactancia, Neonatal
En cohortes retrospectivas, la prevalencia del GLUT1-SD se estima en 1/25.000-80.000. Sin embargo, el trastorno podría estar infradiagnosticado debido a que muchos pacientes presentan un fenotipo muy leve.
Los recién nacidos suelen tener un perímetro cefálico normal al nacimiento, pero una microcefalia adquirida puede hacerse patente en la infancia. Un signo inicial frecuente es el movimiento paroxístico de la cabeza y los ojos, caracterizado por episodios de movimientos sacádicos multidireccionales de los ojos y la cabeza, sin pérdida de conciencia. Suele observarse retraso del desarrollo psicomotor, que evoluciona a discapacidad intelectual de leve a profunda. La mayoría de los pacientes experimenta algún grado de alteración del habla con disartria. El síntoma más común en la lactancia/ infancia es la epilepsia, frecuentemente con, ausencias de inicio precoz y/o crisis mioclónico-atónicas. Los trastornos del movimiento suelen hacerse más patentes más adelante en la vida y pueden ser persistentes, incluyendo trastornos de la marcha con combinaciones variables de ataxia y espasticidad, o paroxísticos. Es característica la discinesia paroxística inducida por el ejercicio , a menudo desencadenada por factores estresantes físicos y emocionales. Pueden asociar las siguientes características de forma combinada: hemiplejía alterna, migraña, vómitos cíclicos, episodios similares al ictus, calambre del escribiente y ataxia intermitente.
La proteína Glut1, codificada por el gen SLC2A1, se expresa principalmente en la barrera hematoencefálica y en los astrocitos y facilita el transporte de glucosa al cerebro; su defecto altera el transporte de glucosa a las neuronas, resultando en una deficiencia de energía cerebral que provoca encefalopatía.
El diagnóstico se sospecha por las características clínicas y se confirma mediante punción lumbar que muestra hipoglucorraquia en contexto de normoglucemia. El 90% de los pacientes, aproximadamente, presenta variantes patogénicas o deleciones/ duplicaciones del gen SLC2A1. El diagnóstico molecular sigue siendo difícil de confirmar en el 10% de los pacientes con características clínicas y perfil del LCR típicos.
Los trastornos neurológicos con síntomas y edad de inicio similares son las epilepsias familiares con transmisión autosómica dominante, las encefalopatías epilépticas del desarrollo, los trastornos del movimiento paroxístico, el síndrome opsoclono-mioclono u otras disfunciones neurológicas paroxísticas.
El diagnóstico prenatal es posible cuando la variante patogénica ha sido previamente identificada en un familiar.
Las mutaciones son principalmente autosómicas dominantes de novo, aunque se han descrito casos familiares y de herencia autosómica recesiva. Una vez identificada una variante patogénica en el gen SLC2A1 en uno de los progenitores, es posible realizar pruebas genéticas prenatales.
Para determinar el alcance de la enfermedad y las necesidades de un paciente con GLUT1-SD, se recomienda realizar un examen neurológico, un EEG, una consulta con un genetista clínico y una valoración neuropsicológica para implementar una terapia motora, ocupacional y del habla personalizada. Las terapias dietéticas cetogénicas (TDC) son, hasta la fecha, el tratamiento de elección para el síndrome: los cuerpos cetónicos pueden atravesar la barrera hematoencefálica y actuar como combustible alternativo para el metabolismo cerebral. Las TDC suelen ser eficaces en el control de las crisis epilépticas, además de mejorar el deterioro neuropsicológico y los trastornos del movimiento. Los pacientes deben comenzar con las TDC lo antes posible y continuar hasta la edad adulta, ya que los síntomas pueden reaparecer al suspender el tratamiento. Algunos pacientes también pueden recibir tratamiento con medicamentos anticrisis. Se deben evitar ciertas moléculas, como las metilxantinas, el fenobarbital y el ácido valproico, ya que tienen el potencial de inhibir el transporte de Glut1. Las terapias que están siendo investigadas actualmente son el ácido alfa lipoico, los ésteres de cetonas, la triheptanoína y la terapia génica.
Las manifestaciones epilépticas tienden a mejorar o desaparecer en etapas más avanzadas de la vida; sin embargo, el trastorno del movimiento se vuelve más prominente. El deterioro neuropsicológico y el trastorno del lenguaje no empeoran, pero podrían ser más evidentes en la edad adulta al afectar al funcionamiento social.
Última actualización: septiembre 2023 - Revisores expertos: Dr Alessandra CAMERINI - Dr Valentina DE GIORGIS | EpiCARE* - Pr Roser PONS
: producido/avalado por ERN(s)
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