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Epidermólisis ampollosa distrófica
Es un grupo de epidermólisis ampollosa (EA) hereditaria caracterizado por fragilidad cutánea y de mucosas que produce ampollas y ulceraciones superficiales que se desarrollan por debajo de la lámina densa de la membrana basal cutánea y que curan con una lesión cicatricial significativa y formación de milia. La epidermólisis ampollosa distrófica (EAD) comprende cuatro subtipos principales y varios menos comunes, siendo los tres más frecuentes la EAD dominante intermedia, la EAD recesiva grave y la EAD recesiva intermedia.
ORPHA:303
Nivel de clasificación: Grupo de trastornos
- DEB
- Epidermólisis ampollosa dermolítica
- Epidermólisis bullosa dermolítica
- Epidermólisis bullosa distrófica
Prevalencia: 1-9 / 1 000 000
Herencia: Autosómica dominante, Autosómica recesiva
Edad de inicio o aparición: Lactancia, Neonatal
La EAD es la segunda forma más común de EA, siendo la primera la EA simple. Según datos recientes, la prevalencia en Europa es de 1/120.000-350.000.
El cuadro clínico varía ampliamente, desde una leve afectación localizada hasta una grave afectación generalizada. Por lo general, debuta al nacimiento, aunque también se puede observar un inicio tardío en la lactancia, la infancia o la adolescencia en los subtipos más leves. Las lesiones cutáneas, que se forman espontáneamente o en respuesta a la fricción, pueden mostrar una distribución generalizada o localizada, particularmente en las manos, los pies o las áreas pretibiales. La cicatrización de las ampollas se asocia con cicatrización atrófica o, más raramente, hipertrófica, lesiones albopapuloides, formación de milia y distrofia ungueal. La cicatrización excesiva puede conducir a deformidades de manos y pies altamente incapacitantes. La afectación de las mucosas es común y se manifiesta con mayor frecuencia con lesiones en la cavidad oral y estenosis esofágica. Los ojos y el tracto genitourinario también pueden verse afectados. La afectación de la piel y las mucosas puede provocar anemia, deficiencia de hierro, osteopenia/osteoporosis, retraso del crecimiento y, en raras ocasiones, insuficiencia renal. Los pacientes con EAD también presentan un mayor riesgo de desarrollar carcinoma de células escamosas (CCE).
La EAD está causada por mutaciones del gen COL7A1 (3p21.31), que codifica el colágeno tipo VII. Las mutaciones son autosómicas dominantes (EAD dominante) o recesivas (EAD recesiva) y resultan en la alteración de la función o en la reducción/ interrupción de la síntesis de colágeno VII. Esto dificulta su ensamblaje en fibrillas de anclaje que fijan la membrana basal a la dermis subyacente, lo que resulta en un plano de rotura por debajo de la lámina densa, dentro de la dermis papilar superior. En el caso de la EAD grave recesiva no hay producción de colágeno VII.
El diagnóstico se sospecha en base al examen clínico y se confirma en una biopsia de piel mediante el mapeo de antígenos por inmunofluorescencia y/o microscopía electrónica de transmisión (que muestra un plano de rotura de las ampollas por debajo de la lámina densa de la zona de la membrana basal cutánea), y por la detección de mutaciones de COL7A1.
El diagnóstico diferencial incluye otras formas de EA. Durante el período neonatal y de lactancia, también se debe considerar la aplasia cutis congénita, infección por herpes simple, ictiosis epidermolítica, impétigo ampolloso, síndrome de piel escaldada por estafilococos, dermatosis ampollosa IgA lineal, penfigoide ampolloso, pénfigo neonatal y penfigoide gestacional. Para formas menos comunes de EAD de inicio tardío, el diagnóstico diferencial incluye algunos trastornos adquiridos de la piel, como liquen plano o enfermedades ampollosas autoinmunes.
Se debe ofrecer diagnóstico prenatal a las familias con EAD grave recesivo.
Se debe ofrecer consejo genético a las familias afectas en función del tipo de herencia y subtipo de EAD.
El manejo es preventivo y sintomático y requiere de un abordaje inter- y multidisciplinar. El acolchado protector de la piel y el cuidado de la herida reducen la formación de ampollas y lesiones cicatriciales y previenen las infecciones secundarias. El tratamiento del dolor y la picazón está justificado, pero su eficacia es limitada. La fisioterapia y la terapia ocupacional son necesarias para retrasar la pérdida progresiva de movilidad y autonomía. Las deformidades de la mano se pueden tratar quirúrgicamente, pero tienen una alta recurrencia. Los requisitos nutricionales deben ser evaluados por un dietista y puede ser necesaria la alimentación por gastrostomía. La estenosis esofágica se trata mediante dilatación con balón con guía fluoroscópica. Las transfusiones, los suplementos de hierro y la administración de eritropoyetina mejoran la anemia y la deficiencia de hierro. Es necesario un seguimiento regular con exámenes completos de la piel y biopsias para la vigilancia del desarrollo de CCE. Se debe ofrecer apoyo psicológico.
El pronóstico depende del subtipo. Los pacientes con EAD dominante suelen tener una esperanza de vida normal. Los pacientes con EAD grave recesiva presentan un riesgo de mortalidad elevado, dedido principalmente al CCE metastásico, y menos frecuentemente por insuficiencia renal crónica, sepsis y miocardiopatía dilatada.
Última actualización: mayo 2021 - Revisores expertos: Pr Martin LAIMER | ERN-Skin*
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